1
/
3
/
leer-para-estar-bien-png
letrero-leer

LEER PARA ESTAR BIEN

El Consejo de la Comunicación en conjunto con la Confederación Nacional de Pediatría, la Asociación Mexicana de Pediatría, la Academia Mexicana de Pediatría y la Sociedad Mexicana de Pediatría suman esfuerzos a través de “Leer para estar bien” para fomentar la lectura en los niños.

PEDIATRAS-RECETA-OSO grisi
PEDIATRAS-RECETA-BARBIE
PEDIATRAS-RECETA-DORA
PEDIATRAS-RECETA-MAXSTEEL
PEDIATRAS-RECETA-PAWPATROL
PEDIATRAS-RECETA-DISTROLLER2

NOVEDADES

Todo sirve para algo

6 abril, 2018
Había una vez, una extraña ciudad donde los habitantes eran animales de diferentes especies. La ciudad era extraña porque constantemente cambiaba de clima: un día hacía calor y había selva y plantas por todos lados, y al día siguiente, todo parecía un desierto. Pero a pesar de que el clima era así de cambiante era sin lugar a dudas un lugar magnífico. Los animales vivían agrupados en diferentes colonias, y cada colonia tenía un líder. Por un lado, estaba la colonia de los reptiles. Ahí vivían tortugas con grandes caparazones, cocodrilos y lagartos con dientes muy afilados, iguanas que vestían de camuflaje de vez en cuando y algunas serpientes que se arrastraban para llegar a todos lados. Al norte de la colonia de reptiles estaba la colonia de las aves. Ahí vivían loros que hablaban sin parar, guacamayas que tenían un hermoso plumaje, tucanes que volaban como aviones espía y águilas y halcones con una vista y unos picos enormes. Al este estaba la colonia de los mamíferos, y ahí vivían elefantes que se bañaban con su propia trompa, leopardos que corrían a gran velocidad, osos con grandes garras que les permitían pescar en el río y cebras que parecían estar disfrazadas con un pijama de rayas. Al oeste de las colonias, estaban los centros comerciales, la escuela central, el hospital y los edificios de gobierno. Aunque todos los habitantes parecían vivir en paz, había tantas diferencias entre ellos, y el clima traía tantos cambios de forma inesperada, que sin saber bien por qué, empezaron a surgir problemas. Había días donde nadie hacia su trabajo y la ciudad comenzaba a verse sucia; todos discutían en las calles y peleaban sin siquiera entender de dónde venían esos sentimientos de querer herir a los demás. El líder de los mamíferos, un feroz león que tenía una melena dorada hermosa, convocó a los demás líderes para que platicaran de la situación, y después de un tiempo donde discutieron muchas cosas, decidieron que lo mejor sería reunir a toda la población para hablar de los problemas que había en la ciudad. Y así sucedió: una tarde en la que el sol brillaba muy alto, se reunieron todos para tratar de encontrar una solución a los problemas. El primero en hablar fue un lagarto: le dijo al elefante que le causaba temor porque su piel estaba arrugada, tenía unas orejas gigantes que no servían para nada y una trompa que se movía sin control. El elefante, aunque se sintió ofendido porque no podía hacer nada para alisar su piel, le dijo al lagarto que sus orejas tenían una función muy especial: cuando hacía mucho calor, las movía para crear una corriente de aire que refrescaba a los demás. Y su trompa también tenía una función: cuando las lluvias inundaban la ciudad, él la usaba como manguera para poder sacar el exceso de agua y que así, no hubiera inundaciones en la ciudad. Cuando el elefante terminó de hablar, también tenía algo que decir. Le parecía

RECOMENDACIONES DE LECTURA